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¿Puedo correr con contingencia ambiental?

Decirle a un corredor que deje de correr. ¡Por favor! Sin embargo, es importante que sepan lo que pasa en su cuerpo cuando la contingencia ambiental está activada, cosa que ha venido sucediendo en nuestro país desde hace ya más de un mes.

Lo primero es entender: ¿qué es la contaminación atmosférica? Se trata de la presencia en el aire de materias o formas de energía que implican riesgo, daño o molestia grave para las personas.  El desarrollo del transporte y el uso de los combustibles han incrementado la concentración del dióxido de carbono en la atmósfera y otros gases que son muy perjudiciales para la salud, como los óxidos de azufre y los óxidos de nitrógeno. Los contaminantes primarios son los que se emiten directamente a la atmósfera, como el dióxido de azufre (SO2), que daña directamente la vegetación y es irritante para los pulmones.  De aquí se produce el llamado smog, que es la combinación de ozono, azufre y dióxido de carbono.

Respirar de lo peor

¿Cuál es el problema cuando inhalamos este smog? Nuestras vías respiratorias se irritan, provocando tos, picazón en la garganta, ojos irritados y enfermedades respiratorias en general. Para aquellos que sufren de alergias o asma es aún peor, pues su problema aumenta.

Cuando nosotros hacemos ejercicio aeróbico nuestro consumo de oxígeno es mucho mayor. Cuando corremos, generalmente comenzamos a respirar por la boca, lo cual es todavía peor, pues entra el smog y el aire contaminado directamente a nuestros pulmones, sin pasar por el filtro de la nariz. Esto afecta terriblemente nuestro aparato respiratorio y nos trae una serie de problemas que nos pueden dejar fuera de las pistas por mucho tiempo.

Hay que saber que la respiración no es solamente una actividad de los pulmones. Todo el organismo respira a través del pulmón. Quien captura el oxígeno y quien expulsa el dióxido de carbono es el organismo. Sus miles de millones de células consumen oxígeno incansablemente para liberar de los glúcidos (azúcares) la energía necesaria e indispensable para realizar sus actividades. No sólo los pulmones respiran smog, lo hace todo el cuerpo.

Mejor prevenir que lamentar

Las consecuencias de no seguir las instrucciones cuando tenemos contingencia ambiental pueden ser la inflamación en el aparato respiratorio completo, la probabilidad de desarrollar alergias, asma o tener micro hemorragias debido a las sustancias que se respiran cuando el aire está tan contaminado (azufre y ozono). También se pueden presentar sangrados por la nariz y la inevitable tos. Si no seguimos las recomendaciones, este problema se puede volver crónico o incluso desarrollar un asma que nos limite en nuestras actividades deportivas, sobre todo en aquellas aeróbicas como correr o nadar.

Según datos de la ONU, la contaminación en las ciudades contribuye a casi 3.4 millones de muertes prematuras en todo el mundo y es un factor decisivo en las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, así como en los ictus cerebrales.

 

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